Noche fría para recibir al Atlético Ciudad de Murcia, noche donde la ausencia en el graderío se hizo notar, el clima invernal que llegó sin avisar y el rival al que nos enfrentábamos sabiendo además el resultado de ida, eran excusas suficientes para aquellos que pudiendo ir se quedaron en casa.
Si fría fue la noche para los asistentes al encuentro, más fría sería para el equipo murciano al ver el resultado final que indicaba el marcador, la épica del pequeño se quedó por Chamartín. El encuentro fue un dominio de principio a fin por parte de nuestro glorioso Sevilla FC, los múrcianos se dedicaban a esperar agasajados atrás y esperar algún error o desajuste rojiblanco que casi nunca llegaba, en la primera mitad las ocasiones se sucedían una tras otras, cuando no era de Capel era de Navas y si no de Negredo y también de Kanoute, varias sensaciones le surgían al sevillismo, la paciencia porque con tantas ocasiones tarde o temprano el gol llegaría y la sensación de aquellos encuentros en los que la pelotita caprichosa se niega a entrar en portería; la desesperación de Álvaro Negredo era cada vez mayor, éste chico debe controlarse porque las ansias son malas consejeras, cada ocasión errada era para el un martirio, la primera mitad terminaría tal como comenzó el encuentro, con empate a cero goles en el marcador, con el sabor de que ya podíamos dominando en el electrónico igual que sucedía en el terreno de juego.La segunda mitad era más de lo mismo, pero un resbalón de Konko, hacía que el Atlético Ciudad de Murcia lo aprovechase y a manos de Josu Santamaría que acababa de salir al terreno de juego quien batiera a Javi Varas, hay que reconocer que por unos instantes el desconcierto llegaba a la grada, y es que son tantas las experiencias que ya uno ni se fia, pero poco les duró la alegría a los múrcianos, porque de las botas del Duende, si, el 7 de España, nació un gol o mejor dicho un golazo que hacía que el respetable se pusiera en pie para celebrarlo con el, que golazo, a raíz de aquí o mejor dicho, a raiz del gol encajado, una vez más, el vendaval sevillista fue arrollador, Kanoute de penalti cometido sobre Negredo, Luis Fabiano en su primer balón que tocaba, botaba falta directa y gol y el canterazo José Carlos, por partida doble y con goles de tremenda belleza hacía que el marcador final reflejase un 5-1 que hacia que la lógica reinara en Nervión.
Uno de los tantos detalles del encuentro, muy significativo, es que se han dado lugar, la participación en el de hasta siete canterazo, Navas, Capel, Lolo, Redondo, Varas, José Carlos y Marc Valiente y de éstos siete, seis participando en el mismo momento, se nota que la carretera de Utrera o mejor dicho la Fábrica de sueños es imparable.






















